El propósito de año nuevo que puede ser el más importante de tu vida:
El nuevo año es símbolo de renovación y una oportunidad de un nuevo comienzo. Es el momento de fijarse metas y hacerlas públicas, para obtener el apoyo y la motivación de la familia y los amigos. Muchos fumadores aprovechan la celebración del Año Nuevo para proponerse dejar de fumar. Para algunos, es la primera vez que intentan hacerlo; pero puede ser que otros lo hayan intentado antes. Independientemente de esto, dejar de fumar puede ser el propósito de año nuevo más importante que se haga un fumador. Puedes obtener ayuda gratis llamando a 1-800-QUIT-NOW (1-800-784-8669).
Tú puedes dejar de fumar.
Dejar de fumar puede ser un desafío que requiera múltiples intentos. Pero tú puedes hacerlo y es importante seguir intentándolo. ¡No te des por vencido! Cada vez que intentes dejar de fumar, aprenderás algo nuevo. Casi 50 millones de fumadores han logrado dejar el cigarrillo. De hecho, desde el 2002, el número de ex fumadores en Estados Unidos sobrepasó al número de fumadores actuales.
Mejora tu salud.
El humo del cigarrillo contiene más de 7,000 sustancias y compuestos químicos, muchos de los cuales son tóxicos o cancerígenos (causan cáncer). Fumar es una de las causas de la peligrosa acumulación de placa dentro de las arterias. La placa está compuesta de colesterol y tejido cicatricial. Obstruye y produce el estrechamiento de las arterias. Esto puede causar dolor en el pecho, debilidad, ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares. La placa se puede desprender y causar coágulos que obstruyan las arterias. La obstrucción total de las arterias puede ocasionar la muerte repentina.
Afortunadamente, las personas que dejan de fumar pueden reducir significativamente su riesgo de enfermedad o muerte prematura. Y entre más joven seas al dejar de fumar, mayor probabilidad tendrás de evitar estos problemas. ¡Así que no esperes!
Dejar de fumar:
* Disminuye el riesgo de contraer cáncer de pulmón y otros tipos de cáncer.
* Reduce el riesgo de cardiopatías coronarias, accidentes cerebrovasculares y vasculopatía periférica.
* Reduce los síntomas respiratorios, como tos, sibilancias y dificultad para respirar.
* Reduce el riesgo de padecer enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), una de las causas principales de muerte en Estados Unidos.
* Reduce el riesgo de infertilidad en las mujeres durante su etapa reproductiva. Las mujeres que dejan de fumar durante el embarazo también reducen el riesgo de que su bebé nazca con bajo peso.
Si dejas de fumar, también ayudarás a proteger a tus hijos, familiares y amigos de la exposición al humo secundario del cigarrillo, el cual puede causar daños inmediatos a las personas que no fuman.
Daños a las personas expuestas al humo del tabaco
Cuando las personas que no fuman respiran el humo secundario del tabaco, las plaquetas de su sangre se vuelven pegajosas y se pueden formar coágulos, tal como ocurre en las personas que fuman. Esta exposición aumenta su riesgo de ataques cardiacos y de muerte. El humo secundario del cigarrillo también puede causar cáncer de pulmón.
Daño a los niños
Los bebés y niños expuestos al humo secundario del cigarrillo pueden sufrir bronquitis, neumonía e infecciones de oído. La exposición les puede causar sibilancias y tos más frecuentes. Si tienen asma, respirar el humo del cigarrillo de los demás puede causarles un ataque de asma tan grave que requiera hospitalización. El humo secundario del cigarrillo también causa el síndrome de muerte súbita del lactante (SIDS).
No hay una cantidad "inofensiva "de humo secundario del cigarrillo. Puede ser peligroso aunque solo se inhale en pequeña cantidad. Si dejas de fumar, mejorarás tu salud y protegerás a los que te rodean del humo secundario.
Cómo dejar de fumar
¡Lo más importante es intentarlo! Hay muchos métodos eficaces, ya que no hay uno solo que funcione para todos. Habla con tu médico o tu proveedor de atención médica sobre tu intención de dejar de fumar, llama al 1-800-QUIT-NOW o visita el sitio www.smokefree.gov para obtener información y apoyo gratuitos.
Puedes prepararte si estableces una fecha para dejar de fumar en los próximos días y cambias tu ambiente (por ejemplo, te deshaces de TODOS los cigarrillos y ceniceros en tu casa, su automóvil y tu lugar de trabajo, y no dejas que otros fumen en tu presencia). También, recuerda las veces pasadas que intentaste dejar de fumar. Piensa en lo que te funcionó y lo que no. Una vez que hayas dejado de fumar, no fumes ¡NI SIQUIERA UNA CALADA!
Obtén apoyo y motivación. Los estudios han demostrado que la probabilidad de dejar de fumar es mayor si la persona cuenta con ayuda. Tú puedes obtener apoyo de muchas maneras. Por ejemplo, dile a tus familiares, amigos y compañeros de trabajo que vas a dejar de fumar y que quieres que te apoyen. Pídeles que no fumen cerca de ti y que no dejen sus cigarrillos a la vista.
Habla con tus proveedores de atención médica (como tu médico, dentista, enfermera, farmaceuta, psicólogo, o con tu consejero para dejar de fumar). Busca consejería individual, grupal o por teléfono. La consejería duplica tus probabilidades de lograr tu meta. Mientras más ayuda tengas, más probabilidad tendrás de dejar el cigarrillo. La consejería te puede ayudar a identificar y superar las situaciones que desencadenan tu ansia de fumar. Existen programas de ayuda gratuitos en hospitales y centros de salud locales. Solicita a tu departamento de salud local información sobre los programas que hay en tu área. También puedes obtener consejería telefónica gratuita si llamas al 1-800-QUIT-NOW.
Intenta distraerte cuando te vengan ganas de fumar. Habla con alguien, sal a caminar o ponte a hacer algo. Cuando realices tu primer intento por dejar de fumar, cambia tu rutina. Cambia tu ruta para ir al trabajo. Desayuna en un sitio distinto. Haz algo para reducir el estrés. Toma un baño caliente, haz ejercicio o lee un libro. Planea alguna actividad que disfrutes para cada día. Bebe mucha agua y otras bebidas.
Consulta a tu médico sobre los medicamentos que pueden ayudarte a dejar de fumar y a disminuir tus ansias de fumar.
Puede que te ayuden las "terapias de remplazo de nicotina" que se venden sin receta médica. Estos son medicamentos que contienen nicotina para ayudar a disminuir las ansias de fumar y los síntomas de abstinencia, para que puedas concentrarte en cambiar las conductas y los hábitos que desencadenan las ganas de fumar. Los medicamentos de remplazo de nicotina se pueden adquirir sin receta médica e incluyen las pastillas de nicotina o “lozenges”, goma de nicotina y parches de nicotina.
También puedes pedirle a tu médico una receta para obtener medicamentos como inhaladores o aerosoles de nicotina que son similares a los de venta libre.
Otros medicamentos recetados, como bupropion SR y tartrato de vareniclina, no contienen nicotina y funcionan de manera distinta para ayudar a reducir las ansias de fumar. Estos medicamentos están aprobados por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) y han demostrado ser eficaces para ayudar a dejar de fumar. Consulta a tu médico o a tu proveedor de atención médica.
También puedes combinar la consejería para dejar de fumar con medicamentos con o sin receta médica. La consejería y los medicamentos son eficaces cuando se usan solos para tratar la dependencia al tabaco. Sin embargo, su efecto es más eficaz si se utilizan en forma combinada.
Independientemente de la manera en que decidas dejar de fumar, ya sea con medicamentos, consejería o simplemente dejando de hacerlo, lo más importante es intentarlo y ser perseverante.
Fuente: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)